
Deja de compartir una sola contraseña de administrador
Da a cada miembro del personal su propia cuenta y solo el acceso que necesita su trabajo, para que las reservas sigan siendo auditables y la facturación se quede con el dueño.
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Compartir una contraseña de administrador impide saber quién cambió una reserva y deja información sensible al alcance de personas que no la necesitan. El problema aparece tarde: cuando hay que explicar un cambio, retirar acceso a alguien o revisar un cobro.
Da una cuenta a cada persona
Cada integrante del equipo debe entrar con su propio correo y una contraseña que no comparta. Así puedes retirar un acceso sin cambiar las credenciales de todo el club y conservar un historial más claro de las acciones.
Cuando alguien deja el puesto, desactiva su cuenta ese mismo día. No esperes a que ocurra un incidente para revisar quién sigue dentro.
Separa la operación diaria del dinero
Recepción suele necesitar consultar el calendario, crear reservas y registrar llegadas. Eso no implica acceso a cuentas bancarias, facturación de la plataforma o cambios de suscripción.
Define dos o tres niveles comprensibles, no una lista interminable. Por ejemplo: personal de recepción, responsables de operación y propietarios con acceso financiero. Documenta quién aprueba reembolsos y quién puede modificar precios.
Revisa permisos cuando cambia el trabajo
Una promoción, una sustitución temporal o una temporada alta pueden cambiar las responsabilidades. Revisa los accesos cada tres meses y después de cualquier salida. Pregunta si cada permiso sigue siendo necesario para el trabajo actual.
Smash permite invitar cuentas separadas y limitar el acceso administrativo. La práctica importante es independiente de la herramienta: identidad individual, mínimo acceso necesario y retirada inmediata al terminar la relación laboral.
Haz hoy una lista de las personas que conocen la contraseña compartida. Ese número te dirá por dónde empezar.


